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Parte 2/2

Capítulo 5º

(La preciada corona de los 15 dones )

 

1. El día 16 de agosto de 1861 fui transportado en éxtasis al cielo y ante el gran trono omnisciente y omnipotente se me presentó en la más sublime revelación una gran corona.

2. Esta corona era formada en los colores amarillo, verde, azul cielo y solferino.

3. Tenía en el frente siete triángulos de color amarillo.

4. En la parte alta de la corona estaba formada por tres semicírculos.

5. Y sobresalía de un pedazo amarillo, una cruz roja de Elías, que tenía en su base las tres estrellas de ocho picos y las leyendas del Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y el Hijo del Hombre todo esto en color negro.

6. En lo alto de la corona había un Sol con cara de hombre de color rojo y los rayos que de dicho Sol se desprendían eran de color dorado.

7. Dos grandes piedras preciosas de zafiros estaban incrustados en la gran corona.

8. En toda la corona tenía quince estrellas de ocho picos en color rojo escarlata y dentro de cada una de estas estrellas estaban grabados cada uno de los quince dones.

9. Los dones se me fueron apareciendo en cada una de las estrellas en la forma y manera del siguiente orden:

10. Don del amor a Dios en toda su extensión, don del amor a María, don de la fe, don de la caridad, don de la palabra, don de la visión, don de la revelación, don del discerniento, don de la prudencia, don de hablar varios idiomas, don de la paciencia y don de virtudes de espíritu.

11. Después de que se me mostraron los quince dones pude tener una revelación y vi como de la corona se desprendían las quince estrellas y de una en una iban cayendo dentro de cada una de las siete iglesias y como lluvia de luz bañaban los cráneos de los 144,000 marcados de las doce tribus.

12. Vi como aparecieron unos letreros luminosos en cada una de las siete iglesias rodeados estos letreros de unos círculos de arco iris brillantes.

13. En la primera iglesia vi dos ángeles que sostenían un letrero en color verde que decía: “Esta es la iglesia del sol de Elías”.

14. En la segunda iglesia vi dos arcángeles que sostenían o tenían en sus manos un letrero en color rojo que expresaba lo siguiente: “Esta es la iglesia del apostolado Elías”.

15. Vi en la tercera iglesia dos querubines sosteniendo un rótulo o letrero en color azul cielo y decía la siguiente leyenda: “Esta es la iglesia de los santos de Elías”.

16. Nuevamente vi en la cuarta iglesia que dos potestades celestes sostenían una divisa cuya leyenda de color rosa decía: “Esta es la iglesia de los Siónicos [1] de Elías”.

17. Una vez más volví a ver dos ángeles en la quinta iglesia donde también sostenían una leyenda en color café y cuyas letras decían lo siguiente: “Esta es la iglesia de los purificados de Elías”.

18. Y nuevamente volví a ver otros dos ángeles en la sexta iglesia que también tenían una leyenda en color azul marino y cuyas letras expresaban lo siguiente: “Esta es la iglesia de guiadores de Elías”.

19. Y vi también que en la séptima iglesia había dos querubines que tenían una leyenda y expresaba lo siguiente en letras de color blanco: “Esta es la iglesia de los patriarcales de Elías”.

20. Y después de estas cosas vi a una inmensa águila revolotear en rededor de las siete iglesias dejando caer sobre la cúpula de cada una de ellas dos ramas de laurel.

21. Y como una voz de trueno que retumbó sonora sobre los cuatro ángulos [2] de la tierra me dijo estas solemnes palabras:

22. “La corona de los quince dones ha sido depositada sobre las siete iglesias en las frentes de los 144,000 marcados y señalados y éstos formarán al nuevo pueblo de Israel regenerado y restituido en la tierra del águila”.


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Capítulo 6º

(La mujer hermosa vestida del sol  y el santo niño  cautivo )

 

1.   El día 16 de agosto de 1866 era día de mi onomástico, y en este día en transportación extática tuve la siguiente revelación.

2.   Un gran soberbio prodigio manifestóse en lo alto de los cielos y vi del Sol desprenderse una mujer hermosísima cuyo ropaje era inmensamente luminoso.

3.   Una bellísima mujer de tez bronceada parada sobre una peña, vestida con los rayos del Sol desde la cabeza hasta los pies, [3] 144 rayos rodeaban su cuerpo, los rayos eran de color oro; tenía un manto escarlata y el vestido era azul con siete flores de rosa de Castilla repartidas en todo el vestido y teniendo además 22 estrellas plateadas.

4.   Ceñía su frente una corona y tenía alrededor de sus hombros una diadema de 12 estrellas y circundaban a la corona. La diadema era de 6 estrellas rojas y 6 azules intercaladas una roja y una azul, tenía abiertos los brazos, en la mano derecha sostenía una antorcha de fuego como si fuera una espada.

5.   Y en la mano izquierda llevaba la cruz Elías en color café carmelitano y estaba a sus pies la bandera mexicana. Y en lo alto de su cabeza venía una paloma blanca y dejaba caer de su pico 22 gotas que caían sobre la diadema y la bañaban.

6.   Vi que al pie de la peña estaba echado un soberbio león sosteniendo con sus patas delanteras una muy grande y soberbia llave.

7.   Al occidente del cielo se comenzó a desprender una nube intensamente negra y del fondo de ella se comenzó a escuchar como el silbido de una serpiente, y un rayo de fuego partió en dos a la nube y vi salir de ella a un extraño y descomunal dragón que tenía una cabeza de serpiente y siete patas como de alacrán, y todo su cuerpo era formado por una pelusa áspera y encrespada; y tenía en su cuerpo infinidad de alas de murciélago y en su frente de cabeza de serpiente tenía escrito epítetos abominables que decían en letras de fuego: “sacrilegio, blasfemia y apostasía”.

8.   Alrededor del descomunal dragón lo rodeaban 494 chacales bermejos y pequeños que era el nombre maldito del dragón. [4]

9.   Al ver a la Mujer Hermosa Vestida del Sol, el dragón serpiente y su número abominable de chacales 494, quisieron hacer gran batalla para aniquilar y matar a la Mujer del Sol, y en los momentos precisos apareció otro prodigio en el cielo, y yo Roque Rojas se me dio un caballo blanco y una gran espada de dos filos, y el clarín de Jerónimo tocó a gran guerra y el león que estaba al pie de la peña, airado y rugiente se levantó y con su gran llave entre él y yo demandamos y consumimos al dragón serpiente y a su número de 494 chacales.

10. Y una vez pasada esta gran batalla vi como apareció en el cielo un niño varón encadenado y entonces vi como el león con su gran llave abrió el candado y libertó a este niño cautivo.

11. El niño cautivo estaba parado sobre una peaña de color plomo que tenía tres iniciales de una M, y una J, y una E, y sobre de la peaña refulgía un Sol brillante de color rojo con cara de hombre.

12. Este niño que había estado cautivo vestía un ropaje hermosísimo que tenía blusa y pantalón corto hasta la rodilla de color escarlata, y ceñía sobre sus hombros una amplia capa, y tenía sobre su cabeza un capuchón siendo todo este ropaje como ya he dicho escarlata, llevando muchas flores y figuras bordadas en color oro.

13. En la cabeza del niño, sobre su capuchón, tenía 3 potencias [5] formando triángulo; cada una de dichas potencias de 7 rayos, y 3 pequeños y 4 grandes de color amarillo, descansando cada una de estas 3 potencias en un roquete o rosa azul y sobre del pecho de este niño varón tenía un triángulo azul cielo y un punto negro en cada uno de sus ángulos y en el centro de dicho triángulo tenía un ojo, y en rededor de este triángulo vi inmensos rayos de luz o como rayos del Sol.

14. Vi como el niño varón llevaba en su mano izquierda una cadena con siete llaves y un gran candado y en su mano derecha la bandera de la segunda iglesia rabínica de Esmirna con símbolos cristianos, en una asta estaba amarrada esta bandera que era toda blanca y tenía en el centro la cruz cristiana en color rojo, y circundaban a esta cruz las cinco llagas de Cristo rojas y bajo de estos símbolos había una leyenda en letras amarillas que decía: “perdón y sacrificio”.

15. En lo alto de la cabeza del niño varón venía descendiendo una paloma con las alas abiertas tan blanca como la nieve, dentro de un círculo de color oro y de su pico se desprendían múltiples e infinidad de gotas de luz brillante que caían sobre la cabeza del niño varón.

16. La peaña donde estaba parado este niño cautivo estaba sobre un verde césped y tenía a la orilla 22 hojas de laurel y 7 botones de color verde natural, y había de ambos lados del niño varón varios símbolos de origen divino revelados a mi Roque Rojas por el Dios Todopoderoso, Amo y Señor de los nuevos israelitas en la nueva Sión.

17. Los símbolos que tenía el niño cautivo a su lado derecho y a sus pies eran; una media luna de color azul cielo, como del mismo color de las babuchas [6] que él usaba, y tenía esta media luna una cara de hombre en posición perfil; en la mitad de su cuerpo había una cruz grande cristiana de color amarillo desprendiéndose ráfagas de fuego, y en la parte superior había una gran cruz de Elías roja que tenía en la columna una M, una J, una E y las tres estrellas de la base de 8 picos eran de color azul marino.

18. Del lado izquierdo de este santo niño cautivo tenía en la parte baja una estrella grande de 8 picos que era de color azul marino, arriba de la estrella había un grande oído u oreja en medio de unas nubes de color café, y más arriba de la oreja había un libro abierto en el cual se leía la siguiente inscripción: “juicio de Dios la penitencia”.

19. Vi en el lado izquierdo de este niño cautivo en la parte alta una gran cruz de Moisés que era formada por una cruz de 2 brazos y de 2 escalones la peaña, siendo esta cruz de color verde y tenía esta mencionada cruz 3 triángulos rojos repartidos.

20. Vi como en los sempiternos cielos de Dios una gran corte de ángeles entonó coros de gloria y alabanza a la Mujer Hermosa Vestida del Sol y a su hijo el Santo Niño Varón que había sido cautivo.

21. Y en la tierra del águila vi como brotaron dos manantiales de fuente de agua viva, y en esas cristalinas aguas en el correr de su cauce oí una voz que decía en cada una de estas fuentes: “la una es de un Nuevo Jordán, y la otra es de una Nueva Samaria”.

22. Y vi como del cielo cayó una lluvia de brillantes luceros y de resplandecientes estrellas, y la Tierra quedó toda llena de fragancia, y los campos se vistieron de un verdor bellísimo, y todas las flores abrieron sus cálices y exhalaron sus perfumes; y de todos los pebeteros sagrados la mirra y el incienso se quemaron y el humo de las oraciones subió a los cielos, y un coro de voces celestiales se dejó escuchar por todos los ámbitos en un coro de alabanza que decía: “Hosanna, hosanna, honra y gloria eterna al que es por siglos de siglos eternamente y a su mesías bienamado Roque Rojas”.

ASÍ SEA. [7]


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Capítulo 7º

(Revelaciones sobre nuevos símbolos )

 

1. El día viernes de dolores la voz de Dios me dijo: “te serán revelados los privilegios de María”, y he aquí la maravillosa visión que se me presentó en ese año de 1869.

2. Vi un círculo de color morado con un filo amarillo y dentro de este círculo una leyenda que decía: “Santa María de los Dolores patrona y reina de los mexicanos Elías”.

3. En lo alto del círculo estaba un estandarte de color morado con un filo en la orilla blanco y en la parte baja de dicho estandarte tenía un fleco dorado, y en todo el estandarte tenía las siguientes inscripciones que decían: “Salve, Oh virgen de los Dolores, patrona y reina de la iglesia mexicana Elías fundada por Roque Rojas, el verdadero mesías mexicano de las siete iglesias”.

4. Bajo del círculo había otro estandarte de color azul cielo y que tenía hilos blancos llevando en su parte baja un fleco dorado, en el centro de este estandarte tenía un círculo donde estaba María Purísima ascendiendo a los cielos en medio de nubes y a sus pies varios querubines; su vestido era blanco y su manto azul y llevaba su pelo suelto y flotando al viento; en rededor de este círculo había 5 estrellas de 5 puntos cada una en color blanco.

5. Tenía lo que yo vi detrás del círculo dos banderas entrelazadas, y la bandera del lado derecho era de 5 colores; morado, amarillo, azul, blanco y café, siendo que el color café lo tenía en la esquina del blanco formando un semicírculo. En dicha bandera tenía en su centro una M con una espada atravesada y en lo alto de la M una corona de 7 picos, todo esto era en color dorado; llevaba dicha bandera en el color amarillo dos estrellas doradas de 5 puntos, en el color morado otras dos estrellas de igual forma, en el azul otras dos y en el blanco otras tres, todas de igual manera.

6. La otra bandera que yo vi era azul cielo y tenía en su centro un círculo amarillo y dentro del círculo a la Virgen María Purísima, que con vestido blanco, manto azul y pelo suelto ascendía a los cielos entre nubes y llevaba los querubines y tenía en el color azul tres estrellas doradas de cinco puntos, y a cada lado del círculo vi que tenía dos medias lunas de color morado y dentro de cada una de estas medias lunas una estrella dorada de cinco puntos; al lado derecho de las banderas y el estandarte había otro símbolo.

7. Este otro símbolo que vi era un círculo blanco con el fondo morado llevando en lo blanco del círculo 22 hojas de laurel y 7 botones de color natural, dentro de lo morado de este círculo había un corazón que tenía tres espadas clavadas de donde manaban gotas de sangre, y en lo alto del corazón había una leyenda que decía: “reina de los dolores”.

8. Al lado opuesto vi otro círculo blanco que tenía el fondo azul cielo y en lo blanco del círculo tenía 22 hojas de laurel con 7 botones de color verde natural en el fondo del círculo tenía una M, con una espada atravesada y en lo alto de la M una corona de 7 picos, todo esto de color dorado.

9. En el año de 1869, vino a mi el ángel de la anunciación y me dijo en el éxtasis de la revelación “¡Oh enviado divino! tú conocerás los decretos de Horeb y sentirás la verdad de la omnipresencia de Dios”.

10. Al nacer la aurora de un día domingo del año de 1869, fui transportado en espíritu al cielo y he aquí lo que vi, oí y palpé.

11. Estaba yo parado sobre un inmenso mundo semejante o parecido a la Tierra cuando del empíreo apareció un inmenso ojo que con mirada aguda penetraba a las entrañas de la Tierra y al fondo del corazón del hombre.

12. Inmensos rayos de luz salieron de aquel gran ojo y se esparcieron por los confines del infinito, y de repente de aquella inmensa luz se me apareció una mano en medio de nubes vaporosas circundadas de una luz escarlata que sostenía en sus dedos unas inmensas balanzas. En el lado derecho venía un ángel más blanco que la nieve y en el lado izquierdo un descomunal dragón que tenía unas alas grandes parecidas a las del murciélago con una cola grande e inmensa y tenía 14 cuernos como de chivo; tanto el ángel como el dragón traían cada uno un libro en cuyas carátulas venían escritas las leyendas, en la del ángel decía: “El libro de la vida eterna”, y en la del dragón decía: “El libro de la muerte eterna”.

13. Sobre el inmenso empíreo vi que apareció una mano tersa y blanca que sobre un gran libro iba escribiendo con una inmensa pluma de avestruz, y entonces el ángel mensajero me dijo: “Dios lo ve, lo sabe y lo oye todo; y el gran libro que ves es el libro de la eternidad donde está escrita la salvación  o la condenación del género humano en todos los siglos”.

14. Y el ángel me dijo: “Ven conmigo y conocerás el infierno  y verás los distintos estados del seol y del hades, y ahí sabrás que la muerte conduce a todos los hombres al infierno”.

15. Y vi el infierno o sea la sepultura de los hombres que habían muerto en el mundo de la Tierra y enterrados reposaban en la somnolencia del seol. Y vi desde Adán y Eva todos los que habían sido muertos, y me vi yo mismo como el profeta Elías, levantado en un carro de fuego; había yo morado por siglos en el seno de Abraham hasta venir nuevamente a la Tierra naciendo como soy yo, Roque Rojas , para venir a pagar mi tributo que debo a la muerte y pasar por el infierno hasta resucitar a la Vida Eterna.

16. Escuché y vi dos clases de mundos; para salvación o condenación, uno era de vida eterna, y en los mundos se me presentó un lago de cristal a donde vi.

17. Cuatro círculos que representaban dos de ellos la vida y muerte del hombre santo y justo, y en los otros dos círculos la vida y muerte del hombre pecador y malvado.

18. Y después de todas estas cosas he aquí que vi y miré a Moisés, de cuyo cuerpo nunca supieron los israelitas, su barba era blanca y espesa y su vestido era grande y largo, y los cabellos de su cabeza eran como copos de nieve, y con los brazos abiertos sostenía la cruz de Cristo en la diestra derecha y escuché en lontananza que un oro de ángeles cantaban el coro de Moisés. [8]

19. Y vi a la muerte y al pecado que se hermanaban en fuerte y duro abrazo como maldición que pesaba en todos los vivientes que habían sido transgresores y violadores de la Ley Divina del Omnipotente Dios.

20. Y la mano blanca y tersa escribía en el libro de la eternidad y grababa los siguientes epítetos:

21. “A los cielos o Dios no suben ninguna de estas cosas: la carne, la sangre, la muerte, el pecado  y el infierno. [9] No heredará gloria ni vida eterna, todo lo que no halla sido restituido ni lavado con sangre de Cordero, ni purificado en señal de fuego, ni lavado en el espíritu de la verdad”. [10]

22. Y esta es la revelación de la Omnipresencia de Dios que vaticina y anuncia gran juicio de los creyentes y gran juicio de los impíos en el trono siempre blanco del que es alabanza eterna y gloria eterna: así sea por siglos de siglos,

ASÍ SEA.


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Capítulo 8º

(El seno de Abraham  y el lago del Gehena )

 

1. Por medio del gran don de profecía y en éxtasis divino el Señor Dios me dio esta gran revelación para manifestarla a los hombres de la Tierra.

2. Fui llevado al infierno  que es el sepulcro  de todos los mortales y vi las almas de los que ya habían sido muertos, unas en el letargo del seol y otras en las somnolencias del hades; según sus obras y vida de la Tierra.

3. Y en el infierno mueren los hombres y sus almas hasta que sea cumplida toda palabra de justicia.

4. Y escuché en el impenetrable misterio la carcoma roedora de los pecados de los hombres que hacen la abominación de las inmundicias.

5. Y escrito en los arcanos profundos de los cielos me permitió el Señor Dios ver todo lo que en los tiempos venideros presto ha de suceder.

6. He aquí que vi y pude contemplar todas las grandes ciudades y pueblos, naciones y hombres de la Tierra, y todos los moradores de la misma; y vi venir al Anticristo enseñoreándose en muchos hombres y en muchas iglesias que llevaban como befa el nombre de cristianos. [11] Y vi en un gran trono sentada a una gran iglesia ramera que a grande sangre y grande fuego dominaba grandes extensiones de la Tierra e iba poniendo entre los suyos la marca abominable de cosas muertas y despojos de cenizas, y vi al transcurso de los siglos que uno de los suyos se revelaba contra de ella y escupiala e infamabala, y como hijo bastardo de la ramera mutilaba de la leche que había mamado y de los escritos sagrados que le habían enseñado; siete libros y dos complementos.

7. Y el hijo bastardo de la ramera fue más bastardo que ella porque fue de abominación y apostasía, y se hizo condenable porque negó la virginidad de la madre del buen Jesús. El bastardo y los suyos que fueron como llagas de lepra y  sellaron su condenación eterna; y esto es conocimiento de sapiencia para que todo aquel que escuchare la ponzoña viperina del hijo abominable de la ramera no se envenene escuchando sus labios de apostasía y blasfemia, porque esta es advertencia de los grandes juicios de Dios sobre la Tierra. [12]


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NOTAS


[1] Siónicos, se emplea aquí para referirse a los que pertenecen a la nueva Jerusalén; es decir se usa como el gentilicio de los marcados que habitarán la nueva Jerusalén.

[2] Aquí “ángulos” se usa en el sentido de puntos cardinales, como ocurre en Ap 7:1 y 20:8 donde también se habla de los cuatro ángulos de la tierra, pero con el significado de puntos cardinales y no de esquinas

[3] Ap 12:1

[4] Es decir: el número 494 encierra el nombre del dragón como ocurre en Ap 13:18, donde el número 666 encierra el nombre de la bestia

[5] Potencias es un conjunto de rayos de luz, en este caso 7, 3 pequeños y 4 grandes. Lo que hace un total de 21 rayos sobre la cabeza del niño.

[6] Babucha es el calzado que deja descubierto el talón; este tipo de calzado fue usado por los moros.

[7] La imagen de la Mujer Hermosa Vestida del Sol y del Niño Cautivo, son alusiones a los textos bíblicos del capítulo 12 del Apocalipsis. Donde se entiende que la Mujer es la Iglesia Verdadera, y el Niño representa el nuevo pueblo de Dios (o al ser humano regenerado), ya que como aclara el versículo 17 de dicho capítulo del Apocalipsis del apóstol Juan; el resto de la descendencia de la mujer vestida del sol, son los que guardan los mandamientos de Dios.

[8] El cántico de Moisés es el texto bíblico de Deuteronomio 32:1-43.

[9] 1Co 15:50

[10] Jn 1:29, Heb 9:14, 1Jn 1:7, Ap 7:14

[11] 1Jn 2:18-19

[12] Este capítulo tiene aspecto de estar incompleto, y en si el texto de las revelaciones termina muy abruptamente como si faltara el final.

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