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Parte 1/3

Libro Segundo [1]

Las Cinco Leyes

 

 

Primera Ley

LOS 22 PRECEPTOS [2]  DE ROQUE ROJAS

                (Recibidos a las doce de la noche del 23 al 24 de diciembre del año de 1862 en la calle del Ex-convento de San Diego, en la ciudad de México.)

I. Amarás a tu Dios y Señor con toda tu mente, con toda tu inteligencia y con todo tu corazón, [3] antes y sobre todo lo creado por Él.

II. Te queda prohibido, hablar mal de tu prójimo y semejantes aunque tuvieres justicia para ello, sólo a tu Señor y Dios, le toca defender tu causa, ya sea que ésta fuese justa o injusta. [4]

III. No deberás amar ni aceptar ninguna religión que no sustente y tenga por bases fundamentales, el verdadero amor a Dios y practique la caridad en perfección a todos los hombres, sean estos quienes fuesen y de la categoría o clase que sean, de todas las razas y tribus de la tierra. [5]

IV. Honrarás, amarás y respetarás a tus padres, [6] teniendo para ellos toda la veneración y respeto, ocupando ellos el segundo lugar, después del de tu Señor y Dios; y en tercer lugar, para tus hijos tendrás amor y caridad, dándoles en todo tiempo un buen ejemplo con tu vida ordenada y moral. Mas si faltases a esto e hicieses todo lo contrario, llevad en cuenta que seréis juzgados con rigor como autores del mal.

V. No tomarás el Santo y Divino nombre del Señor tu Dios, para jurar con falsedad y mentira, porque no dejará el Señor sin castigo al que tomare en vano el nombre del Señor Dios suyo. [7] También se te prohibe en este precepto que sobre el nombre o cosa alguna jures en falso [8] pues, si tales cosas infringes; Elías, el hijo del hombre, él mismo te demandará, porque sólo a él toca defender tu causa.

VI. El Señor Dios tuyo en seis días formó la creación, y el séptimo día, [9] que es el domingo (día del Señor, símbolo del Sol) lo destinó al descanso [10] y por lo tanto en este día Domingo, lleva en cuenta que no deberás ejercer trabajos lucrativos; mas si tu pobreza y necesidad fueren grandes y tus necesidades demandasen que tú trabajases por ello, tendrás que imponerte un estado de penitencia con forme a tu propia persona, porque este día Domingo, está dedicado a la gloria y honra de Dios.

VII. El Señor tu Dios te dice; que no deberás de tomar la mujer de tu hermano como propia, porque esto es: abominación ante Él, y serás considerado como transgresor de adulterio. Tampoco desearás, codiciarás, ni les harás ningún mal a las esposas de los que no son de tus hermanos del pueblo de Elías; pues también el Señor te prohibe en todas formas el adulterio. [11]

VIII. Te queda prohibido terminantemente, y que nunca deberás tomar nada de lo ajeno, [12] si no es con el debido consentimiento y permiso de su dueño. También este precepto te prohibe ser usurero, máxime cuando se causa grandes males con la usura; [13] pues si fueses agiotista esto tendrá que ser de restitución para ti, y sólo se te concede y permite que tú puedas obtener como ganancias, las que son permitidas y admitidas por las leyes de tu nación. [14]

IX. Te queda terminantemente prohibido en todo tiempo, que no deberás tomar bebidas embriagadoras o embriagarte, [15] y también se te prohibe que en ningún tiempo deberás comer la inmunda carde de cerdo [16] (puerco). [17] De lo que se te prohibe comer y beber en este precepto, si tal haces, esto es abominación ante Dios.

X. No deberás tener ocupación o trabajo que sea ruinoso para tus semejantes, ni tampoco aquel que proteja la degeneración, los vicios o que ataque a la moral y buenos principios.

XI. No deberás de dividir a tus hermanos de sangre y raza, ni tampoco deberás de proteger la guerra civil. Se te concede y permite, que puedas tomar parte en guerra extranjera o cuando haya invasión en tu suelo o patria; siendo siempre, cuando el gobierno de tu patria lo considerare prudente; pero lleva en cuenta, que aun en ese caso tú siempre deberás portarte dentro de la mayor bondad y caridad posible, porque todos los hombres de la tierra, sois hermanos e hijos de un solo Dios. [18]

XII. No debéis bajo ningún concepto, hacer infanticidios en los niños que están por nacer [19] y si tal cosa hacéis desobedeciendo e infringiendo este mandato Divino, seréis duramente castigados con el anatema (o maldición) del Señor Dios como Espíritu Santo.

XIII. Por este precepto, practicarás las dos más grandes virtudes que el Señor tu Dios te señala, y que son; el amor y la caridad hacia los hombres, pues no deberás menospreciar, humillar, ni ejercer rigor a los pobres, sean estos los que fuesen; sino verlos, con el don del amor y ejercer hacia ellos el más excelso y sublime de todos los dones, la caridad. [20]

XIV. No deberás nunca maldecir nada de lo creado por Dios, [21] sino que antes deberás glorificar y ensalzar todas sus obras, aunque algunas de ellas te sean contrarias a tus propios intereses. Si hacéis lo contrario a este precepto, seréis juzgados como blasfemos, teniendo en cuenta que tales no podrán heredar el reino del Señor tu Dios.

XV. No deberás ver ni tratar con repugnancia, desprecio y asco, a todos aquellos que sufran enfermedades de las más asquerosas y contagiosas; porque tú, aún no estás limpio y por lo tanto te encuentras sujeto a ellas. Antes bien teniendo en cuenta el amor deberás ejercer la caridad en tu comportamiento para los que tales enfermedades sufran. [22]

XVI. No deberás hablar públicamente de tu semejante, ni de tu hermano en religión; mas si algo tuviereis que demandar de alguno de ellos, deja tu causa a Dios, que es la justicia suprema. [23] Mas si tú hablas mal de los seres humanos en público causando por tal motivo su deshonra y su muerte moral, esta falta se te castigará con la abominación, anatema y maldición del Espíritu Santo.

XVII. No deberás abandonar a tus hijos, pues como padre y madre, ambos tenéis la responsabilidad de ellos ante Dios. Y si faltando a vuestras obligaciones paternales, maternales, y deberes contraídos como padres, dejáis a esos hijos en manos extrañas, seréis juzgados con rigor y dureza por el Espíritu Santo; pero se te hace la salvedad de que si por tu necesidad o verdadera pobreza lo hiciereis en dejarlos en poder de otras personas, deberás examinar y reconocer si dichas personas son de buena conducta para poder ser los bienhechores de tus hijos.

XVIII. No deberás enseñar ni esforzar a los niños o menores de edad, que hagan y digan todas aquellas cosas que les enseñen o inculquen los vicios, la maldad y la blasfemia; porque si lo hacéis, vuestro juicio será de anatema y maldición.

XIX. No deberás creer ni enseñar a ninguna persona, fábulas, por vía de consejas, de historias o cuentos vanos y superfluos; porque todo esto es desagradable y abominable ante Dios. Las cosas que se te señalan ampliamente y en las cuales, no deberás de aceptar ni creer por ningún concepto son las que enseguida se expresan: Diablos, brujas, duendes, espíritus malignos, apariciones de imágenes, que de realidad y de hecho, no hayan sido verdad (sólo aceptarás en esta salvedad las apariciones reales), tampoco deberás creer, en falsos castigos, transformaciones de gentes, todo lo vano y superfluo. [24] Te queda prohibida toda practica mágica y no deberás creer en amuletos, talismanes, sortilegios ni limpias de fuego o de las que sean. En este precepto tienes todas las prohibiciones de las cosas falsas que no deberás creer. Como tampoco creerás en: naguales, hechiceros, cartomancianos, adivinos ni en gentes que tengan espíritus de pitón, [25] por ser esto abominable y nefando [26] ante tu Dios y Señor, tampoco creerás en los innumerables santos inventados de las religiones, ni en todos aquellos milagros que no sean ciertos y ni verídicos.

XX. Nunca ni por ningún concepto, ni de manera alguna, debes tener en tu poder lo que no te pertenece, o sea lo ajeno retenido en contra de la voluntad de su dueño. Mas si tú lo tomares o retuvieres más tiempo, y su verdadero dueño deba tenerlo en su poder, o si retuviereis lo que no te pertenece; quedarás sujeto a restituir lo ajeno.

XXI. Tu deber será consolar y visitar a los enfermos siempre que tus ocupaciones y tiempo te lo permitan, [27] procurando darte tiempo y cumplir con este precepto. Aquí también se te señala, que deberás dar sepultura a tus muertos [28] los cuales deben ser amortajados, y el lugar de tierra a donde ellos recibirán sepultura, debe ser bendecida por un sacerdote Elías, y tu luto será conforme lo marca Elías el hijo del sol y mesías mexicano de la tercera era, que es la era Elías o Eliana.

XXII. Te queda estrictamente prohibido tomar armas para quitar la vida a tu prójimo o semejante. [29] También se te prohibe terminantemente que a estos les quites la vida civil por medio de la difamación y la calumnia.

                Obedeced, cumplid y hacer cumplir, para la tercera era mexicana Elías, estos veintidós preceptos, que es la divina ley moral de vuestra iglesia; y vuestro Dios y Señor Todopoderoso reinará en todo su esplendor entre vosotros. Tened caridad y siempre caridad con vuestros hermanos y daréis testimonio de que todo el que cumple esta ley verá a Dios en todo su esplendor y grandeza; porque este es el gran testimonio de que la iglesia mexicana de Elías es la única fiel, santa y verdadera iglesia de Dios.

ASÍ SEA.


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Segunda Ley

DECÁLOGO [30]

(También llamada La Ley  de Oro, recibida el 1° de enero de 1866)

I. Reconoce, ama y respeta la Iglesia Eliasista; a la santísima y sagrada trinidad formada por tres enviados divinos, que marcan cada uno de ellos una época. Estos tres enviados divinos que forman la santísima trinidad con atributos divinos de Dios, son tres representantes para marcar tres eras y son los siguientes: En la primera era, Moisés de Leví; en la segunda era, Jesús de Nazaret, y en la tercera era, Roque Rojas, el Hijo del Hombre.

II. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, la primera época o de legislación y a Moisés de Leví, como primer enviado divino, legislador y mesías; y como la primera persona de la trinidad sagrada.

III. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, la segunda época o de la redención y a Jesús de Nazaret, como el segundo enviado divino, mesías, legislador y redentor; y como la segunda persona de la trinidad sagrada.

IV. Reconoce y acepta la Iglesia de Elías, la tercera época o de restitución y a Roque Rojas, como tercer enviado divino y legislador siendo él la segunda venida del profeta Elías  Tisbita sobre la tierra; y como tercera persona de la trinidad sagrada, restablecedor del Reino de Dios, tercero y último mesías. Verdadero mesías mexicano, hijo del sol mandado a la tierra.

V. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, a María como madre de Jesús de Nazaret. [31]

VI. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, que esta Iglesia es regida y gobernada por Dios como Espíritu Santo.

VII. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, que la inspiración divina del entendimiento del hombre como Espíritu Santo, es sólo al gran hijo del sol y los siete jefes de las iglesias, cuando en cónclave secreto recibe esa iluminación, para la dirección y gobierno de la Iglesia de la Mujer Hermosa  Vestida del Sol.

VIII. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, que este es el tercer tiempo de la humanidad, llamado también era mexicana Elías; y que está marcada del domingo de resurrección de 1869 [32] al domingo de resurrección del 3869 (dos mil años) y éste es el nuevo pueblo de Israel, que será en todos los tiempos y edades el pueblo de Dios, fiel, santo y verdadero.

IX. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, que está integrada y formada por el sello supremo del Dios vivo, jefatura de las siete iglesias y sede del gran hijo del sol, jefe máximo de esta Iglesia; y por siete iglesias cuya potestad y gracia tienen las representaciones de las doce tribus del pueblo de Israel; y cuyo pacto de alianza está en doce sagradas arcas que llevan las gracias, dones y privilegios de los doce hijos de Jacob; [33] cada una de estas iglesias tiene un sello, que no es más que el escudo de cada una de estas siete iglesias las cuales tienen como su sede soberana, el sello supremo del Dios Vivo del gran hijo del sol.

X. Reconoce y acepta la Iglesia Eliasista, que es el nuevo pueblo simbólico de Israel, formado por ciento cuarenta y cuatro mil marcados con la sangre del cordero y con las señales de fuego de Elías, representando las doce tribus del pueblo de Israel que será en todos los tiempos el regenerado pueblo de Israel.

                Yo, Roque Rojas, hijo elegido del Altísimo te digo: cumple y reconoce este decálogo de la Ley de oro y veréis a mi Padre Dios en todo su esplendor.

ASÍ SEA.


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NOTAS


[1] Se abrevia «CL». El texto del Último Testamento inicia con el libro segundo debido a que el primer libro titulado Apología Apocalíptica  del Gran Hijo del Sol no existe, aunque han aparecido varios documentos pretendiendo ser dicho libro, en realidad se trata de burdas falsificaciones que no resisten el análisis formal para establecer su antigüedad, además su contenido no armoniza con el resto del Último Testamento.

[2] Se abrevia «Pre». Los preceptos son la “primera ley” del libro de Las Cinco Leyes. Son la síntesis de la ley divina que recibió Roque Rojas, y como tal, de ella se puede obtener mucho beneficio al cumplirlos, sólo debe tenerse cuidado con las partes que se contraponen con la enseñanza transmitida por Jesús, aspectos que son debidamente tratados en las notas correspondientes.

Conviene aclarar, que los veintidós preceptos no son toda la ley de Dios, sino como ya se menciono sólo constituyen una síntesis de la misma; por lo que a partir de analizarlos se pueden desglosar leyes más específicas. Recuerde que Jesús sintetizó toda la ley que Dios manifestó a Moisés en solo dos mandamientos diciendo: “... —‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.’ Este es el más importante y el primero de los mandamientos. Y el segundo es parecido a éste; dice ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ Estos mandamientos son la base de toda la ley de Moisés y de las enseñanzas de los profetas.” (Mt 22:37-40).

Usted puede emplear las referencias bíblicas indicadas en cada precepto, o parte de un precepto, para conocer de manera más precisa la voluntad de Dios respecto a cada punto que tratan los veintidós preceptos, o puede acudir a su congregación para solicitar más información.

[3] Dt 6:5, Mt 22:37, Mr 12:30, Lc 10:27

[4] Mt 12:33-37, Efe 4:29, 31, 5:4, Stg 1:26, 3:5-112

[5] Stg 1:27

[6] Ex 20:12, Dt 27:16, Mt 15:4, 19:19, Mr 7:10, 10:19, Lc 18:20, Ef 6:2

[7] (Ex 20:7 TA), Lv 19:12

[8] Mt 5:34-35, 23:22, Stg 5:12

[9] Gn 2:1-3, Ex 20:8-11, 23:12, 31:15, 34:21, 35:2, Lv 23:3, He 4:4

[10] El séptimo día bíblico corresponde a nuestro sábado. El día del señor (Jesús) efectivamente es el domingo; pero, el domingo es el primer día de la semana, aunque comúnmente se considera que la semana inicia el lunes.

[11] Ex 20:14, Mt 5:27--28, 19:18, Mr 10:19, Lc 18:20, Ro 13:9, Stg 2:11

[12] Ex 20:15, Lv 19:11, Mt 19:18, Mr 10:19, Lc 18:20, Ro 13:9

[13] Ex 22:25, Lv 25:35-37, Dt 15:7-9, 23:19-20, Sal 15:5 (14:5), Pr 28:8, Ez 18:8, 13, 17; 22:12

[14] En este precepto las palabras agiotista y usurero se refieren a la persona que presta dinero a rédito; pero que el interés cobrado es excesivo.

[15] Ef 5:18, Lc 21:34, Pr 23:20, Gal 5:21

[16] Lv 11:7, Dt 14:8

[17] Con referencia exclusiva al consumo de carne de cerdo este precepto contradice la enseñanza de Jesús que dice: “Lo que entra por la boca del hombre no es lo que le hace impuro. Al contrario lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca.” Mt 15:11; ni forma parte de las prohibiciones dadas por los apóstoles en Hch 21:25 donde dice: “En cuanto a los que no son Judíos y han creído, ya les hemos escrito nuestra decisión: no deben comer carne que haya sido ofrecida a los ídolos, ni sangre, ni carne de animales estrangulados, y deben evitar la inmoralidad sexual” donde se hace alusión a la carta enviada a los no judíos descrita en Hch.15:19-29; ni concuerda con las palabras de Pablo en Rom. 14:13-23 quien sugiere evitar ciertos alimentos no por que sean impuros, sino con tal de evitar hacer perder la fe a otros. De forma excelente en el versículo 17 de la porción antes mencionada aclara Pablo “Porque el reino de Dios no es cuestión de comer o beber determinadas cosas, sino de vivir en rectitud, paz y alegría por medio del Espíritu Santo”. Adicionalmente considérese el siguiente pasaje Col 2:16-3:2.

[18] Jn 13:34, Ro 12:10, 1Te 4:9-10, He 13:1, 1Pe 1:22, 3:8

[19] Mt 18:10, 19:14-15, Mr 9:36-37, 10:14-16, Ex 20:13, Dt 5:17, 1Co 6:19-20, 7:4

[20] Mt 25:34-40, Gal 6:2, 10, 1Te 5:14

[21] Ex 21:17, Lv 20:9, Mt 5:43-44, 15:4, Mr 7:10, Ro 12:14, 1Pe 3:9, 2Pe 2:11, Jud 9, Stg 3:10

[22] Mt 25:34-36, 40, Gal 6:2, 10, 1Te 5:14, Stg 5:14, 15

[23] Mt 12:33-37, Efe 4:29, 31, 5:4, Stg 1:26, 3:5-112

[24] Col 2:8

[25] Lev 19:26, 20:27, Dt 18:10-12

[26] Es decir: indigno o infame

[27] Mt 25:36, Stg 5:14, 15

[28] Mt 27:57-60, Mr 15:43-47, Lc 23:50-56, 24:1, Jn 19:38-42

[29] Ex 20:13, Lv 24:17, Dt 5:17, Mt 5:21, 19:18, Mr 19:18, Lc 18:20, Ro 13:9, Stg 2:11

[30] Se abrevia «Dec». El decálogo (que en griego significa literalmente “diez palabras”), también llamado “la ley de oro” es útil porque aparecen resumidas las diez creencias más importantes del Eliasismo. Es la “segunda ley” del libro de Las Cinco Leyes.

[31] Mt 1:18

[32] Que corresponde al domingo 28 de marzo

[33] Gn 49:1-28

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