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PERSPECTIVA BÍBLICA  SOBRE EL ÚLTIMO TESTAMENTO

 

            Debido a que el Último Testamento se presenta como el último y más firme epilogo de la biblia (Apéndice del UT 11, MI 13) y refiere que la iglesia por él regida deberá darle la verdadera interpretación (Cons 1, 28; RI 18; RD 12; VLO 59; MI 3), además de que le reconoce un origen divino (Cons 33; Prov 57, 89) es prudente tomar en consideración lo que enseña el texto bíblico y confrontarlo con enseñado por el Último Testamento.

            Lo antes expuesto no se realiza con la intención de menospreciar el Último Testamento; sino para lograr una comprensión más exacta de la voluntad de Dios Todopoderoso. Además se espera que sirva como base para que el interesado estudie con mucho mayor detenimiento los puntos aquí comentados.

            Los puntos sobre los que a continuación se comenta representan aspectos clave en la enseñanza transmitida a través del Último Testamento, y que resultan conflictivos con la enseñanza que aporta la biblia por lo cual se someten a una consideración más detallada.

            Para fines de este análisis se considerará “Eliasismo” a cualquier corriente religiosa que pretenda dar cumplimiento al Último Testamento en su totalidad, desde rituales y símbolos hasta aspectos doctrinales; considerándolo un libro sagrado inspirado por Dios Todopoderoso y autoridad definitiva en lo concerniente a la voluntad de Dios.

 

* Roque Rojas es el profeta Elías

       Uno de los puntos clave en que se basa el eliasismo es considerar a Roque Rojas como el mismo profeta Elías mencionado en el Antiguo Testamento. Para ello exponen principalmente los siguientes argumentos.

— Malaquías 4:5-6 (citado en VLO 88) El cual dice: “Miren ustedes: voy a enviarles al profeta Elías, antes de que llegue el día del Señor, que será un día grande y terrible. Y él hará que padres e hijos se reconcilien. De lo contrario vendré y castigaré su país, destruyéndolo por completo. ” (Mal 4:5-6). Es fácil darse cuenta que el texto no se refiere a una fecha concreta, mucho menos a la forma en que habrá de venir; sino a lo que el profeta Elías hará en su venida; por lo tanto de ninguna manera este texto demuestra que Roque Rojas sea el mismo profeta Elías, afirmarlo equivale a decir que “el actual presidente de México (quien quiera que sea) es el profeta Elías conforme a esta profecía de Malaquías” lo cual es totalmente absurdo.

     Además es Jesús mismo quien aplica esta profecía a Juan el Bautista al decir “... Juan es el profeta Elías que había de venir” (Mt 11:14, 17:10-13, Mr 9:11-13), pues efectivamente Juan el Bautista vino y preparó el camino para la llegada del mensajero de un pacto como dice el mismo Malaquías en 3:1, y que se cumple en los evangelios cuando Juan dice a la gente que deben acercarse a Dios y anuncia la venida de alguien mayor que él (Mt 3:1-12, Mr 1:1-8, Lc 3:1-20, Jn 1:19-28). Para algunas personas resulta contradictorio que si en Juan se cumple la profecía de reconciliar a padres e hijos, porque Jesús dice “Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a los hijos; y los hijos se volverán contra sus padres y los matarán” (Mr 13:12). Sin embargo, al analizar cuidadosamente estos textos no existe tal contradicción, pues las palabras de Jesús se refieren a las señales antes del fin o mejor dicho, a lo que sufrirían  sus seguidores después de su partida.

 

— Apocalipsis 11:3 (citado en VLO 88) donde se habla sobre dos testigos que serán enviados como profetas, sin embargo como se comenta en la nota correspondiente, no existe relación sólida entre el texto del apocalipsis y afirmar que Roque Rojas es el profeta Elías. El texto bíblico dice: “Y yo enviaré dos testigos, vestidos con ropas ásperas, a hablar de mi parte durante mil doscientos sesenta días ”... Estos testigos tienen poder para cerrar el cielo, para que no llueva durante el tiempo en que estén hablando de parte de Dios, y también tienen poder para cambiar el agua en sangre... cuando hayan terminado de dar su testimonio, el monstruo que sube del abismo los atacará, los vencerá y los matará. Sus cadáveres quedarán tendidos en las calles de la gran ciudad... al cabo de los tres días y medio, Dios Los revivió y se levantaron otra vez... los dos testigos oyeron una fuerte voz del cielo, que les decía: “¡suban acá!” y subieron al cielo en una nube... En aquel mismo momento hubo un gran terremoto...” (Ap 11:3-13). Resulta evidente que faltan pruebas para considerar que uno de esos testigos es el profeta Elías, y faltarían muchas más para suponer que Roque Rojas es uno de esos testigos por las razones siguientes.

     Decir que uno de esos testigos es Elías porque solamente Elías tuvo el poder de evitar que lloviera (1R 17:1), implicaría decir que el otro testigo es Moisés porque sólo él tuvo el poder de convertir el agua en sangre (Ex 7:17-19), lo cual no es muy convincente, pues en ninguna parte de la biblia ni del Último Testamento se menciona que Moisés habría de retornar.

     Por otra parte, para decir que Roque Rojas es uno de esos testigos hay que recordar la descripción bíblica, la cual da un periodo exacto para su ministerio (mil doscientos sesenta días) y otro para ser resucitados (tres días y medio), además de dar la impresión de que los testigos realizan su ministerio simultáneamente o al menos sí son resucitados y elevados al cielo al mismo tiempo. Roque Rojas habla de una era de 2000 años, ejerció un ministerio de tres años o 1095 días (según la tradición eliasista), murió en el año 10 de la era Elías; fechas que no tienen relación alguna con los periodos descritos en el texto bíblico, además ¿Dónde está el otro testigo?...

 

— Juan 14:15-17. El texto bíblico dice: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. y yo le pediré al Padre que les mande otro defensor, el Espíritu de verdad, para que esté siempre con ustedes...”, además dice en el mismo evangelio “El que no me ama, no hace caso de mis palabras. Las palabras que ustedes están escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado... pero el Espíritu Santo, el Defensor que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho.” (Jn 14:24). En ocasiones se afirma que el defensor, el espíritu de verdad, el paráclito, o el consolador como aparece en otras versiones de la biblia, es Roque Rojas. Sin embargo, considere los siguientes textos bíblicos: “... les advirtió que no debían irse de Jerusalén. Les dijo: - Esperen a que se cumpla la promesa que mi Padre les hizo, de la cual yo les hablé... dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo... cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.” (Hch 1:4-5, 8), “... todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar... Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo... Él [Jesús] fue levantado para ir a sentarse a la derecha de Dios, y recibió del Padre el Espíritu Santo que había sido prometido, el cual, a su vez, él repartió. Eso es lo que ustedes han visto y oído” (Hch 2:1-33).

     Es muy claro que el “defensor” prometido es el Espíritu Santo, y que éste fue recibido por los primeros seguidores de Jesús a los pocos días de su resurrección pues con esa autoridad recibida es como salían a dar testimonio de su fe, así que el “defensor” no es una promesa que tendrían que esperar hasta el siglo XIX para recibirla en México; sino una promesa mucho más cercana en tiempo y lugar para los apóstoles de Jesús; pero que no se limitaba a ellos sino que alcanzaría a todos, pues dijo Pedro: “Vuélvanse a Dios... para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo. Esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que están lejos...” (Hch 2:38-39).

 

     En resumen, no existe ningún argumento bíblico sólido que apoye la creencia de que Roque Rojas es el mismo profeta Elías.

 

* Roque Rojas es el salvador

       Otra de las afirmaciones fundamentales del eliasismo es considerar que Roque Rojas es el salvador. Sin embargo, no existe la menor fundamentación bíblica al respecto, y todas las afirmaciones en este sentido descansan en las palabras de Roque Rojas (como aparecen en An 5, LDM los cuatro medianeros, El misterio de mi iglesia versículo 59). Es más en este aspecto la biblia muestra una franca oposición a esta creencia.

     Para empezar consideremos que ninguno de los textos bíblicos que suelen emplearse para afirmar que Roque Rojas es el mismo profeta Elías, y ninguno de los textos bíblicos que hablan de Elías dicen que él será el salvador de la humanidad.

     Continuando basta con considerar los siguientes pasajes bíblicos que se refieren a Jesús: “En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos ser salvos” (Hch 4:12), “Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación” (Ro 10:9), “... Cristo es... el Salvador de la iglesia...” (Ef 5:23), “y al perfercionarse de esa manera, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen” (He 5:9). La diferencia es evidente, mientras el Último Testamento, que pretende ser el epílogo de la biblia, sin mayores pruebas coloca a Roque Rojas como el nuevo mediador de la salvación; la biblia pone únicamente a Jesús como el medio para alcanzar la salvación, y advierte: “Si entonces alguien les dice a ustedes: ‘Miren, aquí está el Mesías’, o ‘Miren, allí está’, no lo crean. Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido” (Mt 24:23-24).

 

* El inicio de la tercera era en 1869

       En el Último Testamento se establece que actualmente estamos viviendo en la tercera era, la cual inicio el domingo de resurrección de 1869 que correspondió al 28 de marzo; pero tal afirmación solamente se sustenta en el contenido del Último Testamento pues no existe el menor indicio bíblico de que una nueva era se inicie justamente en 1869, y menos que dure dos mil años; considere que las dos eras anteriores que se describen en el Último Testamento no duraron dos mil años.

     Como apoyo a lo anterior recuerde que los eventos relacionados con Moisés ocurrieron alrededor del año 1250 antes del nacimiento de Cristo, y aunque existen algunas diferencias en cuanto a la fecha de la salida de Egipto, ninguna fecha rebasa los 1700 años antes de Cristo. Por otra parte, entre el año de la resurrección de Jesús y el inicio de la tercera era, aun considerando las diferencias en fijar el año de la resurrección y que esta diferencia no es mayor de 7 años, a la segunda era le faltaron entre 124 a 131 años para durar los dos mil que durará la tercera era; así que en ninguna era ha durado dos mil años. Si alguien dijera que la duración de las eras es variable, peor aún, pues entonces el Dios Todopoderoso que ha puesto tanta precisión en los movimientos de los astros y que dicta un libro como el Apocalipsis de Juan con tanta minuciosidad en fechas y números ¿tal vez halla olvidado ser igual de preciso en este Último Testamento que se considera el epílogo de la Biblia?... o más bien ¿esa afirmación es un parche nuevo en un vestido viejo?...

     En resumen, de no ser por su valor simbólico, las tres eras mencionadas en el Último Testamento no tienen mayor utilidad pues carecen del sustento firme.

 

* Considerar que el mensaje de Jesús está muerto

       “Anatema y Maldición al que en la tercera era lleve la ley muerta de Jesús” (An 122), son las tajantes palabras con que el Último Testamento se refiere al mensaje de Jesús; en cambio las sagradas escrituras afirman lo contrario diciendo: “y al perfercionarse de esa manera, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen” (He 5:9), “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos;... y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo (Mt 28:19-20). La diferencia y el valor de cada texto es evidente.

 

* Múltiples símbolos

       Uno de los puntos de mayor divergencia entre el Último Testamento y la biblia es con relación a la existencia de un gran número símbolos (ciento cuarenta y cuatro) en forma física (es decir tangibles) que deben emplear los eliasistas, y la ausencia prácticamente de los mismos en la biblia; cabe aclarar que aunque la biblia es también rica en símbolos, estos pocas veces tienen una representación física, y esto es especialmente cierto para el Nuevo Testamento. Para fundamentar la existencia de tantos símbolos, el eliasismo sólo cuenta con la palabra del Último Testamento, por lo tanto considere los siguientes aspectos bíblicos.

     Es cierto que en el Antiguo Testamento sobre todo desde que Moisés organizó la forma de adoración al Dios verdadero, existieron varios símbolos en imagen o escultura; pero estos no justifican los símbolos del Último Testamento, porque se trata de símbolos que aunque parecidos, son distintos, por ejemplo en el Antiguo Testamento se menciona y describe un “Arca del Pacto” (Ex 25:10-22), en cambio en el Último Testamento se mencionan al menos veinte arcas, cada una con un nombre distinto (Cons art. 27); Las vestiduras de los sacerdotes israelitas (Ex 28:1-43) solo son ligeramente parecidas a las mencionadas en el Último Testamento (Cons art. 27), pues mientras que para los primeros 12 piedras preciosas iban en su pectoral (Ex 28:15-21); el gran hijo del Sol tendrá un anillo con 7 piedras preciosas (VLO 34, LS Ceremonia de consagración del gran hijo del sol).

      Si la riqueza en símbolos del Antiguo Testamento la valoramos a la luz del Nuevo Testamento, bastaría con recordar las palabras del apóstol Pablo, quien dice: “Pero estos sacerdotes prestan su servicio por medio de cosas que no son más que copias y sombras de lo que hay en el cielo... ” (He 8:5) “Porque la Ley de Moisés era solamente una sombra de los bienes que habían de venir, y no su presencia verdadera.” (He 10:1 ), por lo que tales símbolos han perdido su vigencia (no así su origen divino), y del mismo modo cualquier representación moderna de tales símbolos carece de vigencia.

     Además, si analizamos el comportamiento de Jesús y sus seguidores, en cuanto al uso de símbolos, y lo comparamos con el Último Testamento vemos que difieren bastante. El sacerdote eliasista debe llevar un hábito el cual puede ser blanco o de color dependiendo del rango y sello correspondiente (RD 22, Cons 27 los 144 símbolos); en cambio ni Jesús ni sus apóstoles usaron alguna vestimenta especial durante su ministerio, curiosamente se exhorta a los creyentes a vestirse decentemente, pero sin adornos llamativos (1Ti 2:9, 1Pe 3:3).

     Únicamente en 1ª a los Corintios capítulo 11 versículos del 3 al 16 específicamente Pablo recomienda que las mujeres se cubran la cabeza en el culto o cuando entregan un mensaje de Dios, fuera de esta cita e independientemente del valor actual que tenga, no existe ninguna indicación directa (ni indirecta) que exija una vestidura especial para las actividades de la iglesia del Dios Todopoderoso. Aunque en Apocalipsis 7:9 se describe una gran multitud de personas vestidas de blanco y con hojas de palma en sus manos que alaban a Dios, visión que tiene un valor simbólico, de ninguna forma se da a entender que actualmente sé tengan que usar vestiduras blancas y hojas de palma. En todo caso tiene más fundamento bíblico el empleo de la cruz (1Co 1:18, Fil 3:18) como símbolo, pero de ninguna manera se le considera indispensable. Aun el mismo Último Testamento reconoce las limitaciones de los símbolos al decir: “No son los objetos materiales los que dan la salvación al hombre, sino la limpieza y la pureza de espíritu.” (Prov 5).

     En resumen, desde la perspectiva bíblica no existe justificación para el empleo de tantos símbolos, y aunque el Antiguo Testamento poseía muchos símbolos, estos eran sólo la sombra del mensaje de Jesús que habría de venir, y aunque el apocalipsis es rico en símbolos, en ningún momento se establece que estos deberán tener su representación física; y aun el Último Testamento reconoce que es la limpieza de espíritu lo que da la salvación y no los objetos materiales.

 

* Realización de sacrificios y un nuevo pacto

       En el Último Testamento se describe el establecimiento de un nuevo pacto entre Dios y la humanidad (Dec 10, RD 8) y en él se pide la realización del sacrificio de un cordero (An 69, MI 14, y El Misterio de mi Iglesia 14), además describe el establecimiento de un nuevo sacerdocio (Cre 31, AE 1:6). Sin embargo, no existen pruebas bíblicas para tales decretos, basta con leer cuidadosamente la carta a los hebreos para corroborar que estas afirmaciones del Último Testamento no son válidas.

Aunque la carta a los hebreos primordialmente muestra la superioridad del pacto realizado a través de Jesús con respecto al pacto celebrado a través de Moisés, ésta rebate muchas de las afirmaciones que hacen los eliasistas respecto al sacerdocio, los sacrificios y un nuevo pacto. Revisemos algunos pasajes clave; Jesús es nombrado eterno sacerdote ante Dios, pues dice Dios de Jesús: “Tú eres sacerdote para siempre, de la misma clase que Melquisedec.” (He 5:6), y el apóstol Pablo comenta: “Así que el mandato anterior quedó cancelado porque era débil e inútil, pues la ley de Moisés no perfeccionó en nada, y en su lugar tenemos una esperanza mejor por la cual nos acercamos a Dios.” (He 7:19), si el Último Testamento dice que la ley de Jesús es muerta (An 122), debe entonces dar una mejor esperanza, y ¿Cuál es esa mejor esperanza que no existe en la ley de Jesús?, ¿Qué esperanzas da el Último Testamento que sean mejores que estas: “libertad a los cautivos, vista a los ciegos” (Lc 4:18), “...Pidan, y Dios les dará; busquen y encontrarán...” (Lc 11:9), “...cualquiera que por causa del reino de Dios haya dejado casa o esposa, o hermanos, o padres, o hijos, recibirá mucho más...” (Lc 18:29-30), “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Jn 3:16), por solo citar algunas?.

     Reforzando lo anterior está escrito: “El Señor hizo un juramento y no va a desdecirse: ‘Tú eres sacerdote para siempre’.” (He7:21), además especifica “Los otros sacerdotes fueron muchos porque la muerte les impedía seguir viviendo; pero como Jesús no muere, su oficio sacerdotal no pasa a ningún otro. Por eso puede salvar para siempre a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive para siempre, para rogar a Dios por ellos” (He 7:23-25), si se toma este pasaje en cuenta ¿Cómo puede creerse que la ley de Jesús esté muerta y que su sacerdocio sea colocado aparte para establecer uno nuevo?... Además la sagrada escritura continua diciendo: “... Jesús es precisamente el sumo sacerdote que necesitábamos. Él es santo, sin maldad y sin mancha,... No es como los otros sumos sacerdotes, que tienen que matar animales y ofrecerlos cada día en sacrificio, primero por sus propios pecados y luego por los pecados del pueblo. Por el contrario, Jesús ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo.“ (He 7:26-27); el Último Testamento y el eliasismo ¿establecen un mejor sacerdocio?... ¿Alguno de sus sacerdotes permanece para siempre o es sin mancha?... Si el sacrificio fue ofrecido una sola vez, ¿Por qué repetirlo?... no importa que solo sea cada siete años (como algunos eliasistas acostumbran), eso es realizar un sacrificio innecesario.

     También dice la escritura respecto a los sacrificios y los símbolos “... hay sacerdotes que presentan las ofrendas mandadas por la ley de Moisés. Pero estos sacerdotes prestan su servicio por medio de cosas que no son más que copias y sombras de lo que hay en el cielo.” (He 8:5-6); igual que con la ley de Moisés, el eliasismo manda servir a través de cosas que solo son sombras de lo que existe en el cielo, la Asociación no niega que algunas de tales cosas puedan conservarse con un fin didáctico; pero nunca las considerará indispensables para la ejecución del culto al Dios Vivo, ni considerará indispensables todas ellas para comenzar la comprensión de la voluntad de Dios Todopoderoso. Son tan útiles, en el mejor de los casos, como un buen dibujo que representa alguna visión del Apocalipsis, pero bajo ninguna circunstancia se afirmaría que para estudiar el Apocalipsis es indispensable haber visto tal dibujo.

     Curiosamente, algunos otros escritos atribuidos a Roque Rojas, pero que no constituyen parte del Último Testamento, dicen o dan a entender que Roque Rojas vino a preparar el regreso de Jesús como está anunciado en las escrituras (Mt 21:27), desafortunadamente su aceptación como válidos entre los eliasistas es muy poca.

     Resumiendo, El Sacerdocio, ministerio y ley recibidos a través de Jesús, son eternos y no existe motivo alguno para considerarlos muertos o superados. Jesús realizó un solo sacrificio una vez y para siempre, lo que hace innecesarios los sacrificios subsecuentes; no así el arrepentimiento y el cambio de actitud de cada ser humano, que constituyen partes indispensables de su acercamiento a Dios Todopoderoso.

 

* El Último Testamento es sagrado

       El eliasismo establece que el Último Testamento debe ser considerado en su totalidad como un texto sagrado, inspirado por Dios y el complemento perfecto de la biblia y fuera del cual no existe salvación (Cons 30; RD 12-13; VLO 85-86; An 13, 37, 61, 88, 90, 114, 119; Apéndice del UT 12-17; El Misterio de mi iglesia 13). Sin embargo, al igual que ocurre con los puntos anteriores no existe evidencia bíblica que apoye tales afirmaciones.

     Casi la totalidad de las pruebas a este respecto se basan en lo que dice el Último Testamento de si mismo, lo cual es insuficiente, primero porque como se analiza en este documento, el texto del Último Testamento contiene muchos errores e inexactitudes, la mayoría de los cuales fueron agregados posteriormente a la muerte de Roque Rojas; pero a pesar de la depuración en la versión corregida y comentada que presentamos, algunas inexactitudes persisten y varios puntos presentan franca oposición al mensaje de las Sagradas Escrituras (Biblia) a las cuales dice complementar.

     Como ejemplo basta con recordar que el Último Testamento dice: “La religión fundada por mi, ... no es cristiana, ni mosaica...” y también dice: “Yo... vengo a enseñarte una nueva doctrina...” (LDM Los 22 versículos de Roque Rojas versículos 14 y 20). Curiosamente el mismo Último Testamento citando al apóstol Pablo dice, “... aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo... os predique un evangelio diferente... sea anatema” (VLO 81 –Gal 1:8–). Luego entonces si la doctrina es “nueva y no es cristiana”, y además considera “muerta la ley de Jesús” (An 122), sin lugar a dudas es “un evangelio diferente” y de ninguna forma complementa a la biblia; por el contrario se contrapone a ella, considere estos textos bíblicos: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre...” (He 13:8), “... el Dios de paz, que resucitó... a nuestro Señor Jesús... con la sangre que confirmó su pacto eterno, los haga a ustedes perfectos y buenos en todo,...” (He 13:20-21), “No crean ustedes que yo he venido a poner fin a la ley ni a las enseñanzas de los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su verdadero significado” (Mt 5:17), en este último versículo es muy notoria la diferencia entre la opinión de Jesús acerca de la Ley de Moisés, y la opinión que da Roque Rojas; pues mientras Jesús vino a darle su verdadero significado, Roque Rojas la considera muerta (An 121).

     Por estas razones, así como por todas diferencias y contradicciones entre el Último Testamento y las Sagradas Escrituras (comentadas en las notas a pie de página correspondientes) es fácil percatarse que no se puede considerar como sagrado el Último Testamento, aunque no dudamos en considerarlo inspirado y un útil llamamiento al camino del Dios verdadero.

 

* La obra actual de los eliasistas

            Cada árbol se conoce por su fruto...” (Lc 6:44), “Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos” (Jn 13:35). Estas son dos indicaciones muy precisas que Jesús hizo para que se pudiera reconocer a los que siguen al Dios Único y Verdadero; sin embargo, si aplicamos estas indicaciones a los eliasistas es triste notar que prácticamente no existe amor entre ellos, desafortunadamente la mayoría de ellos desprecian (por no decir niegan) la validez del sacerdocio que otros eliasistas puedan tener, la mayoría se consideran a sí mismos los únicos herederos del conocimiento del Dios Verdadero. Entonces, ¿Dónde está el amor entre los seguidores de Dios?.

            Por otra parte, a 130 años aproximadamente de establecida la tercera era, el eliasismo como tal tiene muy poca difusión, y de los grupos eliasistas que se reconocen plenamente entre ellos mismos son todavía menos. En cambio, antes de llegar a cumplir los 100 años de la muerte de Jesús, el cristianismo ya había tocado tierras mucho muy distantes para los medios de la época, y la gran ventaja, que todas las congregaciones se reconocían entre si.

            Entonces la obra actual del eliasismo no corresponde con la magnitud de la misión que dice llevar, por eso invitamos a los eliasistas a un acercamiento verdadero a la voluntad de Dios para una mejor comprensión y cumplimiento de la misma, porque no deseamos que vayan a ser a quienes Jesús les diga: “...ustedes dejan el mandato de Dios para seguir tradiciones de los hombres.” (Mr 7:8). Porque Jesús también hizo la advertencia siguiente: ”Aquel día muchos me dirán: ‘Señor, Señor, nosotros hablamos en tu nombre,... y en tu nombre hicimos muchos milagros’. Pero entonces les contestaré: ‘Nunca os conocí; ¡aléjense de mí, malhechores!” (Mt 7:22-23)

 

 

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