Conferencia de la “Iglesia Eliasista de México, A.R.”

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Guardian de Juda
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Conferencia de la “Iglesia Eliasista de México, A.R.”

Mensaje sin leer por Guardian de Juda » Dom Jun 19, 2011 2:51 am

Conferencia de la “Iglesia Eliasista de México, A.R.” impartida por el Rabino de la Iglesia, Mauricio Rodríguez.

(La presente ponencia fue presentada el pasado 22 de mayo de 2010, en el III MAGNO CONGRESO MINISTERIAL ECUMÉNICO, "Evaristo Lara Reyna"; siendo editada para su publicación por escrito, respetando en todo momento su contexto).
Antes de comenzar quiero agradecer a todos los presentes; tuve la distinción de conocer a muchos de manera personal, el agrado de tocar a su puerta y de verdad, me siento conmovido de volverlos a ver y quiero extenderles mi agradecimiento por haberme recibido en sus recintos cuando fui a visitarlos ¡Muchas gracias!

También es mi deber agradecer al Septacuario Elías, que me ha dado laresponsabilidad de estar frente a ustedes, a Efrén Rodríguez Gómez, el Octavo Gran Hijo del Sol, quien con su liderazgo y su trayectoria, nos ha guiado hasta aquí y, de manera especial, sin que implique menoscabo que los anteriores, al Séptimo Gran Hijo del Sol, Evaristo Lara Reyna, a quien baste con decir, que el valor, la fuerza y dedicación de este gran hombre, es en mucho lo que permite nuestra presencia el día de hoy. Que el Altísimo Dios de Israel tenga en el seno de Abraham al “Iris del Verdadero Eliasismo”. Dicho lo anterior, debo circunscribirme a nuestro tema “la Iglesia de Elías después del año dos mil”; y ya que al hablar del término iglesia todos sabemos que es una asociación, un grupo de personas con fines religiosos, y en nuestro caso, es una asamblea eliasista, debemos tocar el fondo de ello.

Debo decirles, que con mi hermano Manuel, nunca me puse de acuerdo para tratar los temas de los que voy a hablar, incluso debo señalar que cuando se invitó a los que son conferencistas de este evento, se les dijo que existía la libertad de expresión, nunca hubo una dirección o posicionamiento de los temas, solamente se les invitó para hablar sobre la Iglesia de Elías, después del año dos mil; hago esta acotación, porque mucho de lo que voy a decir tiene coincidencia con lo dicho por él y de verdad me he maravillado al escucharlo, porque implica que no hay equivocación en la cosas de Dios.

Pienso que teniendo una asistencia tan distinguida, más de uno sabrá quién es Roque Rojas; sin embargo, permítanme hacer llegar una pequeña remembranza para quien aún no lo conoce. El Enviado Divino nació el 16 de agosto de 1812, muchos de ustedes lo conocen como el portador, el que ha implantado, el que ha dejado establecida la forma de la obra espiritual, a la cual todos pertenecemos, en fin, por el que estamos aquí; su revelación comenzó en un apartado de esta misma delegación, como acotación, hemos elegido esta fecha y lugar para este Magno Congreso, por dos motivos especiales, el primero, es que el Enviado Divino caminó muy posiblemente en esta misma área, en la delegación de Iztapalapa y, por otro lado, porque el día de hoy 22 de mayo, fue la institución de la iglesia, por ello es que al converger estos elementos no dudamos ni un momento en realizar este evento; bueno, regresando al Señor Don Roque Rojas, desde muy pequeño tuvo distintos hechos que le distinguieron como mensajero del Altísimo, uno de ellos de manera particular, vamos a presentarlo más adelante, como lo es: “El Enviado Divino y los hijos Romero”, que se mostrará en una obra teatral, al finalizar esta conferencia, por lo que no voy a tocar ese tema.

Así que trasladémonos hacia el 24 de junio de 1861, momento en el cual Roque Rojas supo que era Elías, permítanme citar de manera textual qué fue lo que el Ángel Gabriel: “ELÍAS... ELÍAS, TU ERES EL MESÍAS PROMETIDO PARA LA TERCERA ERA”, y después tuvo una visión en la cual miró un triángulo de color oro pálido y en el fondo de éste, un sol con cara de hombre de color rojo encendido y destellos amarillos, que al hablarle en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, le dijo: “TÚ ROQUE ROJAS, EL ENVIADO ELÍAS DE LA TERCERA ERA”; con lo que comenzó su misión. Este hecho no debemos mirarlo de manera aislada, es decir, no pensemos que Roque Rojas es Elías el prometido, sólo porque él dijo que así se le reveló, sino que también es necesario apreciarlo a la luz de las sagradas escrituras. Escuchemos lo que Malaquías profetizó en el capítulo 4, versículo 4-6: “4:4 Acordaos de la ley de Moisés, mi siervo, que le intimé en Horeb para todo Israel, la cual contiene mis preceptos y mandamientos, 4:5 He aquí yo os enviaré el profeta Elías, antes que venga el día grande y tremendo del Señor. 4:6 Y él reunirá el corazón de las padres con el de los hijos y el de los hijos con el de sus padres; a fin de yo en viniendo no hiera la tierra con anatema”.

También veamos lo que dice el Eclesiástico capítulo 48, versículo 9 al 10: “48:9. Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego sobre una carroza tirada de caballos de fuego. 48:10. Tú estás escrito en los decretos de los tiempos venideros para aplacar el enojo del Señor, reconciliar el corazón de los padres con los hijos, y restablecer las tribus de Jacob”.

Como se ve, la venida de Roque Rojas estaba señalada desde hace tiempo, tal como se observa en las distintas citas bíblicas, como en un códice escrito en esta tierra mexicana; sin embargo, a pesar de estos soportes, en las distintas casas de oración, se escucha que Roque Rojas era un pedestal de inspiración del Templo del Medio Día, que solamente era una facultad de curación (sin que esto implique menoscabo desde luego) o que era el discípulo más avanzado de Damiana Oviedo; muchas versiones, pero no todas cercanas a lo que en realidad sucedió; esto lo menciono con el ánimo de dejar en claro, que Roque Jacinto Rojas Esparza es el mismo Elías Tisbita que vivió en el primer tiempo, el mismo que se encontró con Jezabel, que peleó contra la idolatría y fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, siendo enviado para restablecer el pueblo de Dios.

Ahora bien, más de uno, estoy seguro, nos hemos planteado una pregunta ¿Para qué una nueva religión? ¿Para qué nos encontramos aquí?, hemos escuchado que nacen religiones acá, modos de pensamiento en otro lado e ideologías, cada una con el lema: “aquí es el lugar correcto”; sin embargo, debo señalar que contrario a estas posiciones, Roque Rojas, no lo dijo así para nuestra Iglesia.

Cito de manera textual el tercer precepto: “III. PRECEPTO. No deberás amar ni aceptar ninguna religión que no sustente y tenga por bases fundamentales el verdadero amor a Dios y practique la caridad en su perfección a todos los hombres, sean éstos quienes fuesen y de la categoría o clase que sean.”; pues bien, así como lo dejó el Enviado Divino por mandato del Altísimo, la Iglesia de Elías no plantea que sea el único camino, la religión del tercer tiempo como lo decía el hermano Manuel, implica reconocer que todos pensamos diferente, que Dios se encuentra donde nosotros lo esperamos, donde nosotros lo buscamos, eso sí, Roque Rojas estableció dos pequeños requisitos para poder distinguir ello, que se ame al Altísimo y que se tenga una caridad perfecta con todos los hombres, no haciendo distinción, esto es, diferenciando del que está conmigo o que el que no lo está, pues ello no se especifica, sino que se dice: a todos los hombres. ¡Qué complicado para el pensamiento de una religión!, pero ello es parte del mensaje eliasista.

He oído que hablar de religiones entre los hombres, es semejante a reconocer un retroceso, que pensar siquiera en un concepto de religión envuelve estar equivocado, que por ello no se pertenece a este tercer tiempo o que simplemente se esta alejado del mensaje de Elías, pero, creo que este precepto nos deja claro, que todas las ideologías, pensamientos, religiones o doctrinas, tienen lugar, todos pueden constituir un camino para llegar al Altísimo ¿no lo vemos así?, acaso no decía el maestro Jesús: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas”

Bueno, la Iglesia del tercer tiempo señala a través del mensaje que el Altísimo dio a Roque Rojas, que el hombre no debe quedar atado a las religiones, que debe amar a sus hermanos, que debemos hacer por ellos lo que quisiera para él; ese es su motivo de existencia. Miremos alrededor, solamente demos un vistazo de unos cuantos kilómetros de este lugar y nos daremos cuenta, que nos hace falta mucho por trabajar, pero ¿Por dónde debemos empezar?, ¿Qué debemos hacer?, ¿Para qué nos encontramos aquí?, nada más y nada menos que para poner el ejemplo de que “sí se puede”, seguir la Ley de Dios, que no es algo tan difícil; siempre miramos y nos ponemos a pensar que esa ley es algo complicado de seguir, pero si la observamos tranquilamente, nos daremos cuenta que es de lo más sencillo que podemos hacer, que nuestra idea está porque con ella hemos crecido. Ahora, el Señor no pone un pie en nuestro cuello para que acatemos esa ley, pues en todo momento tenemos nuestro libre albedrío; cualquiera de nosotros en este instante puede salir de este recinto y portarse como lo ordena la ley o hacer lo contrario, es ahí donde se mira esa libertad de la que les hablo, todos lo tenemos, entonces, ¿Dónde está ese gran error que se tiene la religión?, no hermanos, es algo que nos han enseñado pero que no corresponde a esta era.

Pensar en la iglesia de este tercer tiempo, es discernir, es estudiar, toda vez que Roque Rojas dijo, mi Iglesia no es de misterios y, eso es verdad, no tiene misterios, cada uno de estos símbolos que ustedes ven aquí (La Cruz de Moisés, la Cruz de Elías y el Crucifijo Mexicano Elías), son una explicación, el hábito mismo al igual que la bata blanca, no implica que en el momento en el cual se quite se deja de ser componente de un recinto o que al ponerse haya más responsabilidad, luego, entendemos que solamente es un modo de representación de la responsabilidad que se tiene. Siempre he referido un ejemplo que es muy ilustrativo en estos casos, qué pasa si dibujamos una raya en forma ondulada, unos me dirán que es como el símbolo de Acuario, otros comentarán es una raya mal hecha y quien sabe de taquigrafía dirá: es la sílaba “que”, ¡que curioso verdad!; eso significa que es bueno emitir un juicio, pero es mejor preguntar a quien sabe antes de juzgar. De ese modo, para los eliasistas, todos esos símbolos son estudios, son representaciones que nos invitan a reflexionar, por ejemplo: la Cruz de Elías, el símbolo del tercer tiempo, a través de su simbolismo hemos logrado encontrar mucho de lo que Dios quiere para nosotros y ello lo queremos compartir, sin que se piense que deseamos decir que la Iglesia de Elías es el único camino, ni tampoco afirmar que tenemos la única verdad, ¿por qué?, porque al momento de afirmarlo seríamos mentirosos, caeríamos en el mismo problema de las demás religiones, que conlleva a afirmar: “que este es el único sendero” “que si no es por esta vía, no se obtendrá la salvación”

¡Hermanos! eso no es cierto, no hay un único camino, pues así lo estableció Roque Rojas en el tercer precepto, pero, entonces, debo preguntarles si todo esto es así ¿Para qué estamos aquí?, esa fue la idea primera que plantee; porque es más que obvio, que alguien debe decirlo, alguien debe afrontarlo y ponerse la bandera de la nueva era y pregonar: que los hijos de Dios debemos estar unidos para ser su nación, sin división de credo o religión.

Pero ¿Cuál es la nación del Altísimo?, nosotros, que nos hacemos llamar el pueblo de Israel, el que pelea del lado de Dios y si peleamos del lado de Dios ¿Qué debemos hacer?, tratar de ser como él. Para que se entienda de mejor manera, ¿qué se quiere para nuestros hijos? ¿Qué desea para los pequeños?, ¿Que sufran? ¡no!, cuanto más nuestro Padre que es perfecto ¿quisiera para nosotros?, desea que seamos felices, que estemos juntos; eso nos lleva a hacer una propuesta, una proposición real, una propuesta de unificación, en la cual no nos veamos como que tu eres de un pensamiento y yo soy de otro, que yo distingo tal situación y tu no, sino que tratemos de entender que todos venimos del mensaje de Roque Rojas, que todos buscamos ser parte del pueblo de Dios y que en esta nación mexicana se restituya esa dinastía y ¿cómo la vamos lograr?, de forma muy sencilla, con la enseñanza que Roque Rojas expresó: “lo bueno es bueno y lo malo es malo”, como el maestro Jesús decía de otra manera: “al árbol se le conoce por sus frutos”, esto es, lo que tenga un origen correcto será bueno, arrojará buenos frutos, de ese modo, si hoy con la idea de ser el pueblo de Dios y encontrar unión en la palabra de Roque Rojas, pues al final de cuentas todos estamos aquí por ello, en mayor o menor medida, ya que Damiana Oviedo fue su discípula, entonces, vamos por el lugar correcto, empecemos por la unión en nuestro pensamiento: cuando haya alguna desgracia, un terremoto, una catástrofe, en nuestra nación o fuera de ella, unámonos todos a las diez de la noche, en cuanto nos enteremos de lo sucedido, que nuestra voz de oración sea una, no necesitamos comunicarnos, tampoco es indispensable estar físicamente juntos, basta con que en pensamiento nos reunamos a las diez de la noche, y con ello díganme hermanos, ¿Qué división encontramos?, ¡ninguna!, y con esa oración buscaremos que las penas se alivien, que todo el mundo cambie, porque ese es el fin de nuestra existencia, con ello daremos cumplimiento a la palabra de Roque Rojas, ya que nuestra acción será para todos los hombres.

De un solo precepto, hemos tenido una plática muy amplia, cada uno de ellos nos lleva a un entendimiento, a un estudio que se puede tornar a veces complicado pero que nos ubica al lugar correcto, que es saber qué es lo que Dios quiere para nosotros y para ello cooperar con un pequeño grano de arena, con una oración, a las diez de la noche, piénsenlo, nosotros lo vamos a hacer cada vez que una de estas problemáticas suceda. Las diez de la noche es una hora en la que mayoría está en su casa o algunos ya se están transportando para ello. También se puede sugerir otra hora, pero hagámoslo de corazón y entonces esa oración nos hará hermanos.

Otra cosa que queremos proponer, es que la Iglesia Eliasista sea para Ustedes un centro de acopio, cuando haya ese tipo de problemas; tal vez dirán que eso es sólo altruista, que eso lo hace cualquier otra organización, puede ser que así sea hermanos, pero nosotros lo haremos con el afán de ser la Nación de Dios en la Tierra. Eso es lo que quiero hoy sugerirles, ofrecerles el mensaje Elías, una pequeña parte que si lo hacemos realidad, habremos puesto esa pieza que nos toca, para ayudar al cambio de toda la humanidad. Así como decía el hermano Manuel, comencemos desde la casa, desde nuestro círculo y hagamos el cambio, demostrémosle al Señor que hay gente en la tierra que puede hacer que los 22 preceptos, sean ¡letra viva!

Tengamos el orgullo de Job, que se destaca en la narrativa bíblica (Job 2:4-13), que el demonio se acerca a Dios y le dice: todos los hombres en la tierra ven por sí mismos, que todos sólo hacen por sí, pero el Señor antepuso a su siervo Job. Hermanos ¿no les gustaría que el Altísimo también se refiriera a su pueblo, a todos nosotros, de esa forma? Esta es la invitación, esta es la Iglesia después del año 2000, pues como estaba escrito, después de esa data, la obra de Elías crecería, siendo éste otro de los elementos que demuestra que Roque Rojas es el Mesías y que su palabra se cumple, puesto que ni ustedes, ni yo, lo vimos pisar esta tierra y; sin embargo, estamos aquí reunidos por su obra y desde luego en el nombre del Altísimo, quien es el que lo envía. No los quiero cansar, agradezco su atención y tolerancia; fue muy grato recibirlos y mirarlos de frente, pues no estamos distantes, estamos juntos, siempre juntos, es lo que hoy queremos compartir con ustedes. Que el Altísimo los bendiga. Gracias.

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